El pasaje
urbano marplatense se engalana con magníficas residencias
rodeadas de parques y jardines. Algunas de ellas aún
se conservan como viviendas privadas, otras han debido adaptarse
a diversos usos, entre otros los rubros comerciales, pero
aún así la inspiración que llevó
a sus creadores al diseño no ha podido ser borrada,
conservándose magnífica e inalterable.
Inspiradas en obras europeas que
deslumbraron a la Generación del ´80, en sus
viajes por el Viejo Mundo, los planos traídos por
estos personajes y llevados a cabo por inmigrantes de oficio
de la construcción se yerguen aún sobre las
lomas de la ciudad. Muchas de estas casonas han sido declaradas
de interés patrimonial por diversas ordenanzas.
Algunas convertidas en Museos,
como Villa Mitre, Villa Ortiz Basualdo o Villa Victoria,
otras en tiendas como Almacén Buenos Aires o la Tienda
Blanco y Negro y establecimientos gastronómicos como
el Chalet de Luis Ezcurra o de el actual Complejo Normandina.
Pasear por las calles de los barrios
marplatenses es un verdadero disfrute visual, deteniéndose
en detalles de la piedra Mar del Plata en los muros, pronunciadas
caídas en los techos, aventanamientos con arcos de
medio punto, carpanel, frentes asimétricos, inspiraciones
en detalles medievales, arquitectura inglesa y chateaux
franceses.
Una
caminata por la costa y especialmente por las lomas de Stella
Maris y Santa Cecilia le transportarán a una época
pasada donde la impronta de la residencia la hace aún
vigente.
|